Monarquía sí, Juancarlismo no

Monarquía sí, Juancarlismo no

  • Posted by Qveremos
  • On 16th septiembre 2020
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  • Monarquía, Rey Juan Carlos, Unidad de España

A lo largo del verano del año 2020, han aparecido en los medios de comunicación distintas informaciones relativas a la vida pública y privada del que fuera Jefe del Estado, Su Majestad el Rey D. Juan Carlos de Borbón, que han concluido en una especie de “exilio” voluntario, quizás temporal, del que fuera Rey de España hasta 2014.

Dicha situación ha sido alentada, impulsada y promovida por una parte relevante de la opinión pública en España, que han visto en la debilidad de D. Juan Carlos una forma de atacar a la institución de la Monarquía y, por ende, al conjunto de España.

 

La importancia de la Monarquía para la estabilidad de nuestro país es tal que la Constitución Española, ya en su artículo 1, apartado tercero, establece que “La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria”, por lo que la institución es clave para la unidad y organización de España, motivo por el cual es uno de los principales objetivos de la izquierda, comunistas y separatistas de nuestro país, que, de un modo u otro, tratan de debilitar al Estado y con ello a la Nación.

 

Sin embargo, sorprende que desde la derecha política, social y mediática de nuestro país exista una enorme ambigüedad en la defensa de la Monarquía y de la figura del Jefe del Estado. Lo importante sin duda alguna no es la persona como tal, si no su función, sus responsabilidades y sus compromisos con España. De ahí deriva su inviolabilidad y por ello es importante preservarla. El Rey no es un igual al resto de ciudadanos, si no que tiene unas prerrogativas fundamentales para el presente y el futuro de nuestro país.

 

Tal y como recoge la Constitución Española, en su artículo 56, apartado primero, “El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales…”; es decir, es una institución, no una persona, fundamental para garantizar la unidad e indisolubilidad de la patria española.

 

Es por ello que la habitual “defensa” del Rey que se ha hecho en España con la “manida” frase de “soy juancarlista, pero no monárquico” es un grave error de concepto que esta situación debería ayudar a cambiar. D. Juan Carlos, D. Felipe o cualquier otro que les sucediera, pueden ser personas de mayor o menor inteligencia, de mayor o menor valía personal o de mayor o menor capacidad de trabajo, pero no son esenciales para nuestro país por cómo son, si no por lo que son, simbolizan y representan.

 

Y es ahí donde no se puede “caer en la trampa” de la izquierda. El Rey no es bueno o malo por su formación o por su simpatía, ni siquiera por su “campechanía”. El Rey es necesario, y más en la España actual, por las atribuciones que la Constitución le confiere, por su capacidad de sancionar y promulgar leyes o, entre otras, por ostentar el mando supremo de las Fuerzas Armadas, aspectos fundamentales para la unidad de España.

 

Buenos ejemplos de ello fueron los acontecimientos que ocurrieron en España en febrero de 1981 o en octubre de 2017, en este último caso en relación con el intento de independencia/ secuestro de Cataluña por parte de los independentistas. En ambos casos, la actuación de la Monarquía fue clave para preservar la unidad de la Nación. Fueron Reyes distintos, pero una misma actuación, una misma determinación y unas consecuencias similares, fruto en ambos casos de la posición, atribuciones y prestigio que tiene la institución, que es lo que es clave preservar.

 

Así, lo fundamental, lo nuclear, no es ser “juancarlista”, como muchos proclamaban, o “felipista” o “leonorista” o lo que en cada momento corresponda. Lo central para la estabilidad, la unidad y la prosperidad de nuestro país, es defender la Monarquía como institución que garantiza dichas cuestiones, más allá de si la vida personal de los Reyes es más o menos ejemplar de lo que debería ser exigible. Dicho lo cual, el Rey, por responsabilidad con el pueblo español, debería de tratar de tener un comportamiento digno de su cargo y del que todos los españoles pudieran sentirse orgullosos y representados. Pero incluso en el caso de que no lo tuviera, la institución y el país deberían estar siempre por encima.

 

Es por ello que desde Qveremos abogamos porque la institución prevalezca sobre las personas, defendemos la Monarquía por su fundamental papel en el presente y futuro de España (más allá de las personas y las circunstancias), y apoyamos a S.M. el Rey Felipe de Borbón por ser garantía constitucional de la unidad e indisolubilidad de la Nación Española.

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