Vocación de mayoría

  • Posted by Qveremos
  • On 25th mayo 2015
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Interrumpimos por una semana la serie de artículos temáticos con formato “problema-solución”, para abordar el análisis del mapa político surgido de las elecciones municipales y autonómicas del 24 de Mayo.

Tres grandes titulares de la noche electoral:

  • Un PP en la lona: El castigo sufrido ha sido superior a lo esperado, con una pérdida inmensa de poder efectivo. Y lo que es peor para el Partido Popular: no quedan figuras políticas en activo que sean referentes para la necesaria renovación interna.
  • La tentación del “frente populismo” del PSOE: nadie parece dudar que el PSOE pactará, allá donde pueda, con las franquicias de Podemos, y si es necesario recurrirá a alianzas múltiples con fuerzas “progresistas” para alcanzar el poder. Pero estos pactos no van a resultar “gratis”: existe un riesgo real de radicalización del propio PSOE, lo que supondría un grave perjuicio para la estabilidad de España.
  • Permanece la incertidumbre de Ciudadanos:centrando el discurso en la regeneración, y pactando con unos y otros en función de las circunstancias, Ciudadanos podrá de aquí a las elecciones generales mantener un posicionamiento ambiguo, que le permita arañar votos en todo el espectro político.

Vocación de Mayoría y Minorías Creativas

Sin duda parte del éxito de Podemos y Ciudadanos ha sido su verdadera vocación de mayoría: franquiciando su nombre a grupos preexistentes, llegando a alianzas con distintas plataformas, e incluyendo independientes en sus listas, han sabido aunar fuerzas con los “próximos”, evitando la tentación del “guettismo”.

Pero en ambos casos,todo ello ha partido de una minoría creativa: son grupos reducidos los que han levantado “banderas” en torno a las que mucha gente se ha sentido identificada y ha aportado lo mejor de si misma.

La renovación de las “viejas mayorías” tendrá que venir precisamente de lo que ahora no existe en su seno: minorías creativas. No hay en el seno del PP o del PSOE un discurso articulado para el futuro de España, no hay Política. Hay tan solo minorías en el poder.

¿Qué banderas qveremos levantar en la Política española?

Hay dos banderas huérfanas que deben ser levantadas urgentemente:

1. La regeneración democrática e institucional: las dos grandes vías de agua en nuestra democracia, que nos arrastran al populismo, son la corrupción y el profundo desapego entre la sociedad y los partidos.

Hay que: i) depurar los partidos, ii) democratizar realmente los procesos de elección de sus líderes, iii) acabar con los focos de corrupción, iv) garantizar la independencia del poder judicial y de los reguladores públicos, v) eficientar el gasto público, vi) ordenar el Estado Autonómico… y un larguísimo etcétera.

Ciudadanos es por el momento el que cuenta con un discurso más claro en este sentido. No se entiende que, aunque sea por cálculo electoral, los grandes partidos no estén a la cabeza de esta necesaria regeneración.

2. La Persona como centro y fin de la acción política: Si la regeneración es un concepto que debería ser transversal a todos los partidos, su visión sobre la sociedad debería ser aquello que centrase el debate político.

Por desgracia, temas cruciales para la construcción de la sociedad, como son: i) las políticas económicas, y la integración económica y social de los “descartados”, ii) la libertad en la educación, iii) las políticas de familiay la búsqueda de soluciones para el drama del aborto, iv) la inmigración… quedan fuera del debate político, o son tratados con una superficialidad sorprendente.

El resultado de las elecciones no hace sino poner de manifiesto el profundo desasosiego social que experimentamos. Regenerar la vida política e institucional, así como elaborar un discurso claro sobre el modelo de sociedad hacia el que queremos avanzar, son los dos grandes retos del momento.

Quizás el mejor servicio que ahora pueden hacer aquellos que ostentan el poder político en los partidos es, con altitud de miras, dar los primeros pasos para democratizar las estructuras, permitir que surja una renovación real… y apartarse.

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