Sí a la Vida

El próximo sábado 14 de marzo se celebra en Madrid una gran manifestación pro-vida. ¿El motivo? Cada año se realizan en España 110.000 abortos. Hay 42 millones de abortos al año en el mundo. 1 de cada 5 embarazos acaba un aborto voluntario.

Nos hemos acostumbrado al drama del aborto, y apartamos los ojos de la dura realidad que hay detrás de cada caso. Los políticos evitan el tema, o lo tratan con una superficialidad sorprendente, siempre prontos al cliché y el slogan.

El aborto nunca debería ser un objeto para la disputa partidista: sin duda todos podemos coincidir en que es un fracaso para el conjunto de la sociedad. Coincidiendo en ello, busquemos los medios para poner fin a las terribles cifras del aborto en España. ¡Asumamos el reto de proteger a las madres y sus bebés! Olvida las ideas preconcebidas que puedas tener, y busquemos juntos soluciones.

 

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“¡¡Alto el Fuego!!” — por P.W. para Qveremos

 

La realidad del aborto en España

Desde la despenalización de la ley del aborto en los años 80, la sociedad ha vivido enfrentada por un tema en el que no hay ganadores, sino solo perdedores:

En primer lugar los niños que no llegan a nacer: La ciencia es unánime al afirmar que la existencia de un individuo independiente de sus progenitores se produce inmediatamente después de la fecundación. Hay un ser humano con un código genético único, que en su desarrollo natural dará lugar a un hombre adulto, único e irrepetible.

El aborto supone un grave sufrimiento para la mujer, con los problemas sanitarios, psicológicos y éticos que entraña. En un gran número de casos las madres se ven forzadas a abortar por la presión de su entorno: madres con limitados recursos, con necesidad de mantener a toda costa su trabajo, sin respaldo familiar. Esto se refleja en el hecho que son las mujeres en una situación económica más difícil y con menores estudios las que tienen ratios de aborto más altos. Tan solo dos datos en este sentido: i) El 38% de los abortos realizados en España en 2013 lo fueron entre mujeres inmigrantes, cuando solo representan un 14% de la población. ii) Solo un 13% de las personas que abortan cursa o ha superado estudios universitarios, cuando representan un 37% de la población joven.

El aborto es también un problema para la sociedad. La sociedad española tiene una tasa de natalidad bajísima, de 1,3 niños por mujer; muy lejos del 2,2 que se requiere para garantizar el relevo generacional y mantener el sistema de pensiones.

Y perjudica también a las familias que quieren adoptar, pero sufren interminables trabas y dificultades, lo que les obliga a acudir al extranjero para poder cumplir su sueño de cuidar y querer a un niño.

Solo hay un pequeño grupo de personas a las que beneficia el aborto: las clínicas privadas que los realizan. El 97% de los abortos se realizan en clínicas privadas, sin ningún control efectivo que garantice que la ley se cumpla y en las que no se proporciona ni información ni ayuda alguna a las madres.

Si todos podemos coincidir en que el aborto no es deseable desde ninguna perspectiva, ¿por qué no se ponen en marcha medidas para lograr que se reduzca? Al igual que la sociedad ha luchado y lucha, con notable éxito por reducir, por ejemplo, las muertes por accidente de tráfico, debe hacer lo mismo por reducir el número de abortos. El objetivo: apostar por el “aborto cero”, igual que se hace por los “accidentes cero”. Este debería ser uno de los retos de una sociedad sana, que se preocupa por los más desfavorecidos y débiles.

La vida en positivo

La Constitución garantiza el Derecho a la Vida, y exige una protección efectiva por parte de los poderes públicos. Por ello, el Gobierno, sea del signo que sea, debe tratar de ayudar a las madres y a las familias para que ninguna mujer aborte, para que ningún niño concebido no llegue a nacer.

Por eso qveremos plantear medidas concretas y eficaces para proteger a las madres y sus bebés:

  1. Crear una Red de Nacional de Adopción, que permita que todos los niños puedan nacer, y tener una infancia llena de cariño, atenciones y seguridades.

Actualmente, casi 50.000 familias con certificado de idoneidad esperan en España para adoptar un niño. Familias generosas que no pueden tener niños, o que sencillamente desean que algún niño pueda tener una vida mejor. Familias valientes que saben que se exponen a trámites de años, sin ninguna garantía de éxito. Familias además que deben contar con dinero, porque el proceso no solo es largo, sino también muy caro, lo que impide a familias con menos recursos acceder a los procesos de adopción.

España tiene acuerdos de adopción internacional con países como Rusia, Polonia, Ucrania, o Kazajistán, entre otros muchos. Pero la cifra de los niños adoptados que llegan a nuestro país ha caído un 61% desde el año 2009, aumentando la frustración de las familias.

España tiene decenas de miles de familias esperando adoptar un niño, pero existen enormes dificultades para conseguirlo y costes enormes. ¿No sería más sencillo establecer un mecanismo para que esos niños nacieran y pudieran ser dados en adopción?

Sería bueno para la madre biológica, que no se vería expuesta a las dificultades de sacar un hijo adelante. Bueno para los padres que adoptan, que reciben a un niño en casa. Y buenísimo para el niño, al que con el aborto se le niega su derecho a vivir, a ser recibido, querido y cuidado, por una familia.

Todo ello se conseguiría con una Red Nacional de Adopción, a un coste muy bajo para la sociedad, y con un retorno altísimo.

  1. Establecer mecanismos reales de ayuda a las mujeres embarazadas:

Para ello es importante que los poderes públicos lleguen a acuerdos de colaboración con las Fundaciones, ONGs y Asociaciones que trabajan en favor de las madres gestantes y sus hijos. Han salvado miles de vidas en los últimos años, y conocen en profundidad la problemática a la que se enfrentan las mujeres.

Hay que proporcionar a dichas entidades los medios para prestar una ayuda efectiva a las madres: i) asistencia sanitaria y psicológica gratuita durante el embarazo, parto y post-parto; ii) recursos para pagar los pañales y la manutención; iii) formación destinada a facilitar que encuentren trabajo; iv) guarderías para que puedan trabajar mientras sus hijos son cuidados, etc. Se trata de crear una verdadera “red” de ayuda a las madres con embarazos imprevistos.

Es importante además garantizar que la información sobre las ayudas públicas y privadas sea completa y fácilmente accesible para las mujeres.

  1. Proteger a la mujer en el ámbito laboral:
    1. Reforzar la capacidad de supervisión del Inspección de trabajo para evitar que se discrimine laboralmente a las mujeres embarazadas.
    2. Ayudas fiscales: beneficiar fiscalmente a empresas que contraten a madres en situación de embarazo imprevisto y que se encuentren en riesgo de exclusión social.
  2. Establecimiento de determinadas obligaciones a las clínicas abortistas y a los centros públicos antes de realizar un aborto: la decisión de abortar se toma generalmente bajo unas extremas condiciones de presión laboral, familiar y psicológica, y con falta de conocimiento del acto que se va a cometer. Es necesario que las mujeres sean conscientes de: (i) las ayudas existentes para seguir adelante con su embarazo, (ii) lo qué están realizando: ver una ecografía de sus hijos en su vientre y/o que exista un lapso de tiempo desde que se manifiesta la voluntad de abortar hasta que se realice el aborto.
  1. Reforzar la Inspección de Sanidad para evitar que las clínicas abortistas ignoren los procedimientos legales exigidos: es especialmente sangrante el hecho que en una abrumadora mayoría de casos se alegue riesgo psicológico de la madre, supuesto que se ha convertido en un auténtico coladero (tanto en la ley de plazos anterior, como en la actual una vez superado el umbral de las 14 semanas).

Qveremos hacer una apuesta decidida por la protección real y efectiva del derecho a la vida, cuidando de las madres embarazadas en situación de desamparo. Esta debe ser la prioridad de la sociedad en su conjunto y de cualquier gobierno.

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