Qveremos poder cobrar una pensión de jubilación

El sistema de pensiones español es insostenible: Con una población cada vez más envejecida, el sistema diseñado en los años 70 de “reparto y prestación definida” no es viable, por el simple hecho de que en unos años no habrá suficientes trabajadores por persona jubilada.

 

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“Crisis en las pensiones” por P.W. para Qveremos

Todo el mundo es consciente de la caducidad del sistema. Hasta ahora los políticos solo han puesto parches, por medio de reformas poco ambiciosas y que pretenden ante todo limitar el coste político. Pero es necesario “coger el toro por los cuernos” y enfrentarnos a la realidad. Solo por medio de reformas valientes evitaremos que llegue un momento en que no haya dinero para pagar las pensiones. Y cuanto antes lo hagamos mejor: la transición a un sistema nuevo implica costes, que con la evolución prevista de la pirámide de población pueden llegar a ser inasumibles.

En nuestro entorno cercano hay ejemplos exitosos de cambio en el modelo de pensiones: Suecia e Italia han implementado sistemas que combinan el “reparto y la capitalización obligatoria” junto con un sistema de “contribución definida”. Creemos que es el ejemplo a seguir, ya que minimiza los costes de transición, hace más justo el sistema y garantiza la sostenibilidad en el largo plazo.

Qveremos un sistema público de pensiones que sea sostenible. Estas son nuestras propuestas para lograrlo.

A modo de introducción. Las pensiones se pueden financiar de dos formas:

  • Gracias a las cotizaciones que realizan las generaciones en activo. Es el sistema que se conoce como de Reparto, y que está basado en la solidaridad intergeneracional.
  • En base al ahorro generado por la inversión en planes de pensiones que han ido realizando durante su vida laboral las personas que se jubilan. Este es el sistema de Capitalización.

A la hora de determinar la prestación que recibe un pensionista, el cálculo se puede realizar en base a dos criterios:

  • Sistema de Prestación Definida, por el que la pensión depende del salario cobrado durante la vida laboral y del número de años trabajados. El salario se sustituye por una pensión, que guarda relación con este.
  • Sistema de Contribución Definida, por el que la pensión es determinada por el valor acumulado de las cotizaciones realizadas, y por la esperanza de vida en el momento de la jubilación. En este caso no se sustituye el salario, sino que se da lugar a una especie de “seguro de vida”, que tiene en cuenta el ahorro generado y la previsión estimada de gasto.

El sistema de pensiones español es de Reparto, y de Prestación Definida. Así, los que actualmente están trabajando pagan con sus contribuciones las pensiones de las personas jubiladas, a las que se les garantiza una cantidad que tiene relación con el salario que percibían durante sus años de trabajo.

El envejecimiento de la población hace que el sistema sea insostenible

El modelo vigente en España de pensiones obligatorias data de finales de los años 60, y es un sistema para el que es imprescindible que haya un número suficientemente grande de trabajadores cotizando por cada pensionista. Lo que en su día fue un modelo viable, hoy ya no lo es:

  • En 1970 en España había 6 personas en edad de trabajar por cada persona en edad de jubilación y la esperanza de vida era de 72 años.
  • En 2015 hay menos de 4 personas en edad de trabajar por cada persona en edad de jubilación y la esperanza de vida es de 82 años.
  • Se estima que en 2050 habrá 1,3 personas en edad de trabajar por cada persona en edad de jubilación, y la esperanza de vida alcance los 89 años.

Al invierno demográfico se ha unido en estos años la crisis económica: desde 2008 hay 3 millones menos de afiliados a la seguridad social, lo que ha reducido fuertemente los ingresos por cotizaciones. El coste de las pensiones sin embargo no para de aumentar: suponen un gasto anual para el Estado de más de €100.000 millones (ca.10%del PIB), que crece de forma imparable en la medida en que lo hace el número de pensionistas.

Pero el sistema no solo es insostenible, tampoco es justo ni está bien administrado:

  1. Da lugar a injusticias: Como consecuencia del sistema de reparto basado en los últimos años de cotización, se puede dar el caso de que dos personas que coticen lo mismo durante su vida laboral reciban pensiones significativamente diferentes al haberlo hecho en momentos distintos.
  2. El Fondo de Reserva de la pensiones públicas se invierte mayoritariamente en deuda pública española, haciendo del Estado acreedor y deudor al mismo tiempo, y generando retornos mínimos a la inversión.

Cómo salvar las pensiones públicas

Las reformas de la pensiones llevadas a cabo en España (las dos últimas en 2011 y 2013), establecen que para poder cobrar una pensión se necesitan al menos 25 años de cotización, y que es necesario haber alcanzado los 67 años (63 si es jubilación anticipada). Son parches que no solucionan el problema, sino que tan solo lo retrasan.

Creemos que el modelo de pensiones de Suecia, que combina los sistemas de reparto y capitalización, es el más factible y adecuado para el caso de España. Es el único que permitiría garantizar la sostenibilidad de nuestro sistema de pensiones, sin incurrir en unos costes de transición inasumibles como los que supondría el paso a un sistema privado de capitalización (ya que hay que seguir pagando las pensiones públicas).

Para ello, la reforma de las pensiones públicas en España debería orientarse a:

  1. Implantar un modelo mixto de Reparto-Capitalización: Sustituir el actual sistema de reparto por un sistema combinado que incorpore la capitalización de los ahorros de manera obligatoria o casi-obligatoria.
  2. Pasar de un sistema de Prestación definida a un sistema de Contribución definida:Generar una cuenta de jubilación individualizada que permita registrar las contribuciones de cada persona. El saldo de dicha cuenta devengaría una tasa de interés ficticia.
  3. Incrementar el rendimiento obtenido por la capitalización de los ahorros:Debe ser el sector privado el que gestione el ahorro generado por la capitalización obligatoria, tratando de lograr un mayor rendimiento a dichos ahorros, y sorteando el evidente conflicto de interés que tiene el Estado (incentivado a comprar su propia deuda, como actualmente ocurre). En todo caso, siempre deben existir mecanismos para tutelar el interés público,
  4. Incentivar de forma real el ahorro en planes de pensiones,con medidas fiscales que tengan un impacto real.

QVEREMOS garantizar la sostenibilidad de nuestro sistema de pensiones. Es un pilar esencial del Estado del Bienestar. Pero para garantizarlo debemos enfrentarnos a la realidad tal y como es.

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