LAS MANIFESTACIONES NO SIRVEN DE NADA
- Posted by Qveremos
- On 11th septiembre 2026
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Hace ya más de un mes del asalto masivo a Ceuta por parte de decenas de miles de personas no identificadas, y –si es que alguien alguna vez dudó- cada vez está más demostrado que todo fue orquestado por los servicios secretos marroquíes.
Hace poco más de una semana de las concentraciones en todas las capitales de provincia en defensa de la españolidad de Ceuta, en algunos casos muy nutridas, e incluso apoyadas por alcaldes del PSOE que quizá sientan el viento de cambio y huelan la peste a cadaverina política que despide Pedro Sánchez.
Tal día hará un año de que al PSOE estas concentraciones le den igual. Y recordemos que el monstruo de Frankenstein podía andar y seguía siendo peligroso pese a su podredumbre y a estar compuesto de miembros muertos.
La insistencia de la derecha en mostrar mediante manifestaciones su oposición a las políticas de la izquierda no es nueva. Ya cuando el gobierno de Rodríguez promovió la reforma del aborto, el matrimonio homosexual, la educación ideologizada y demás leyes de ingeniería social, el partido que entonces aglutinaba a la derecha salió a la calle a protestar. No sirvió de nada. No sólo eso, sino que ahora -como era de prever- ese mismo partido acepta muchos de esos postulados como propios: el clásico movimiento de los administradores concursales de la ruina moral y económica a que cada vez nos arrastra la izquierda.
Y es que el derecho de manifestación no es más que una muestra efervescente y efímera del descontento, que permite a algunos liberar tensión para volver a su rutina. Esa flor de un día no logra cambios sociales duraderos. Todo lo más, puede lograr cierto movimiento de la aguja electoral, que es lo que interesa a los administradores concursales de la izquierda: llegar al sillón para luego no hacer nada.
Si de verdad se quieren cambiar las cosas, el derecho a ejercer es el de asociación: la concurrencia persistente, organizada y dirigida de gente tenaz y decidida, dispuesta a sacrificar cada día un poco de su tiempo para avanzar sin prisa, pero sin pausa, hacia una meta clara. Algunos en la derecha lo han entendido y trabajan en esa línea, pero es necesario que los líderes de los grandes partidos de la no izquierda comprendan que es mejor fomentar las asociaciones y movimientos persistentes, aunque no siempre sean del todo concurrentes, antes que gastar energías en manifestaciones estériles que hoy llenan portadas y mañana habrán sido totalmente olvidadas.

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