LARGA VIDA A LA CORBATA… Y A LA LIBERTAD

LARGA VIDA A LA CORBATA… Y A LA LIBERTAD

  • Posted by Qveremos
  • On 3rd agosto 2022
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Aunque el mes de agosto no suele ser la época más habitual para hablar de corbatas, Pedro Sánchez nos ha obligado a hacerlo. Una vez más, el Gobierno se inmiscuye en la vida personal y privada de los ciudadanos, llegando al extremo de animarnos a dejar de llevar tan elegante prenda con la excusa del ahorro energético.

 

Pero la polémica de la corbata es sola la última de las decisiones de este Gobierno, empeñado en tomar medidas de carácter autoritario, que limitan y condicionan la vida de las personas. No podemos aceptar que desde el ejecutivo se nos impongan todo tipo de medidas aberrantes e ilógicas, que conculcan nuestros derechos fundamentales y nuestra libertad y pisotean nuestra dignidad.

 

Ha llegado la hora de alzar la voz frente a tantos e innumerables ataques. Luis Ventoso ha escrito un fantástico artículo en El Debate al respecto, que reproducimos por su interés:

 

Sufrimos la lluvia fina de un poder de ramalazo autoritario, que aspira a regular toda nuestra privacidad para plegarla a un ideario, el único admisible para ellos: un izquierdismo sin fe trascedente, ni sentido patriótico, que erróneamente se autodenomina «progresismo». Es una lástima que el pueblo español esté aceptando pastueñamente los bocaditos constantes a la libertad del programa orwelliano del Gobierno:

 

  • El sanchismo ha establecido cómo debemos hablar, con el obligado lenguaje inclusivo y una serie de eufemismos asociados al imperio «progresista».

 

  • El Ejecutivo se ha inmiscuido hasta en nuestra alcoba, regulando cómo deben ser las relaciones sexuales con una aberrante ley del «sí es sí», que se carga la presunción de inocencia.

 

  • El Gobierno se propone regular la temperatura del aire acondicionado y la calefacción, a qué hora hay que apagar los escaparates y cómo debemos vestirnos.

 

  • El Gobierno prohíbe a los niños ver anuncios de dulces y zumos –la pornografía digital no le preocupa– y a los adultos nos indica qué debemos comer (recuérdese la campaña de Garzón contra el chuletón y la carne española, que indignó a los ganaderos).

 

  • El Gobierno se ha cepillado en la práctica la libertad de culto y manifestación, al sacar adelante una ley para encarcelar a quien se atreva a rezar ante una clínica abortista.

 

  • El Gobierno aspira a anular el hecho innegable del sexo biológico, con una ley surrealista que permitirá cambiarlo con una mera declaración en el registro (un pervertido que haya cumplido su pena y se haga mujer administrativamente podrá entrar en un vestuario femenino).

 

  • El Gobierno promueve como «un tesoro» las lenguas regionales españolas, pero siempre en detrimento en las escuelas de la más hablada en la calle, el castellano.

 

  • El Gobierno ha cambiado el paradigma educativo que había imperado desde que el mundo es mundo: ahora estudiar mucho y esforzarse es malo y de derechas.

 

  • El Gobierno promociona a través de su propaganda y sus medios que la homosexualidad viene a ser una opción superior –o más moderna– que la anticuada heterosexualidad. Si durante los fastos del «Orgullo» alguna autoridad se niega a colocar la bandera gay en la fachada recibirá críticas por odioso homófobo (cuando la ley prohíbe las enseñas no oficiales en edificios públicos).

 

  • La historia del siglo XX en España solo podrá estudiarse acorde a una visión obligatoria y con orejeras, en la cual la izquierda micciona siempre agua de colonia y la derecha es una panda de criminales irreconducibles.

 

  • Los niños tendrán que estudiar la Agenda 2030, mientras se acogota la enseñanza de la asignatura de Religión, un hecho que es columna vertebral de nuestra civilización, se tenga fe o no.

 

  • El Gobierno predica sin descanso la subcultura de la muerte, con la promoción del aborto y la implantación de una cruel ley de eutanasia, que solo tiene reflejo en otros seis países del mundo. Además se señala a los médicos objetores, con una presión más o menos sutil, pero ya innegable.

 

  • El Gobierno ha instaurado dos seudo religiones sagradas: la verde y la feminista. Se ocupa más de ambas que de las penurias cotidianas de millones de familias.

 

  • Por último, queda prohibida de facto en el mundo oficial toda invocación o alusión a Dios y lo trascendente, a pesar de que más del 60 % de los españoles siguen declarándose católicos.

 

Aspiran a regular hasta de qué color llevamos la ropa interior. De manera instintiva les repugna la libertad de las personas. Así que, ya saben: ¡viva la corbata! Por favor, que nadie se la quite”.

 

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