Ideología de género: un caballo de Troya en nuestra civilización

En el 2005 los españoles nos despertamos un día con la noticia de que ya no había padres ni madres, ni maridos ni mujeres. A partir de ese día el código civil solo reconoce la existencia de “progenitor 1”, “progenitor 2”, y “cónyuges”.

El mismo presidente Rodríguez Zapatero impulsó en apenas unos años toda una serie de leyes basadas en la conocida como “ideología de género”: matrimonio homosexual, y adopción por parejas homosexuales, aborto libre, divorcio exprés, ley de reproducción asistida… y con el fin de consolidarlas en la sociedad creó la asignatura de “educación para la ciudadanía”, donde dicha ideología era inculcada obligatoriamente en las conciencias de los niños. Todas estas leyes han pervivido, prácticamente intactas, bajo el gobierno de Mariano Rajoy.

Con la ideología de género pasa lo mismo que con el caballo de Troya: se recibe por muchos de forma entusiasta y poco reflexiva, como signo de “progreso” y de “ampliación de libertades”, pero en su interior contiene una amenaza grave para la sociedad. Rompe la conexión del hombre con su naturaleza, le desliga de cualquier atadura moral, y le deja abandonado en una sociedad sin vínculos. Veamos cómo.

¿Qué es la ideología de género?

El principal postulado de la ideología de género es que el cuerpo sexuado del hombre y la mujer no debe suponer nunca una “restricción” a la “libertad” humana. El hombre “supera” su naturaleza sexuada para “autodeterminarse”.

Se entroniza el concepto de “género”: se asume que es una construcción cultural, independiente del sexo biológico. La civilización habría creado unos “roles” heterosexuales en base al sexo biológico, que es necesario destruir para que el hombre pueda ser libre.

Las raíces filosóficas de esta ideología son diversas: desde postulados marxistas que asumen a priori una lucha de clases, en la cual el sexo femenino sería oprimido por el masculino, hasta el existencialismo ateo, pasando por los postulados de la conocida como “revolución sexual”. En todos estos casos lo que se niega es la existencia de una “naturaleza humana” de la que derivar una moralidad.

El desarrollo de la “ideología de género” se ha producido principalmente en algunas universidades americanas, y ha logrado convertirse en la ideología oficial de varias agencias de Naciones Unidas a partir de los años 90. El Fondo para la Población, la OMS, UNICEF y la UNESCO publican guías específicas para impulsar la adopción de los postulados de la ideología de género en los países en vías de desarrollo. En muchas ocasiones se vincula la ayuda de estas organizaciones a la promulgación de leyes del aborto, matrimonio homosexual etc.

La principal batalla de la ideología de género ha sido la del lenguaje: se habla de personas “sexualmente polimorfas”, se evitan las palabras padre o madre, se califica de “ataque homofóbico” a cualquiera que cuestione los postulados de la ideología. Como señalaba Fernando Savater en artículo enEl País a propósito de la fecundación in vitro de lesbianas: “hoy el mejor modo de refutar cualquier crítica que se hace a una ideología o comportamiento es acusar al crítico de padecer fobia contra lo que censura. Invocando la “fobia”, la discusión pasa del terreno argumental al clínico: aunque aporte muchas razones, el adversario es un enfermo moral o mental, un psicópata social”. (http://elpais.com/elpais/2015/12/11/opinion/1449834586_045192.html)

Deconstruyendo” la familia

En todas las civilizaciones se ha protegido de forma especial el matrimonio, ámbito donde se genera la vida y se educa a los niños. Por su importancia en la vida de todos nosotros, la familia es el verdadero pilar de cualquier sociedad. Por ello siempre ha sido protegida desde las instituciones sociales y políticas, y se ha tratado de dotarla de estabilidad.

Pero para la ideología de género el matrimonio heterosexual es una imposición cultural insoportable: la familia es cualquier agrupación humana, y “pareja” el término adecuado por ser omnicomprensivo. El divorcio exprés trata de quitar importancia al matrimonio. Y elevar la unión homosexual a la categoría de este consigue igualar la unión natural generadora de vida, con la mera afectividad.

El absurdo se alcanza cuando llega a afirmar que tener un padre y una madre es una construcción cultural, al igual que querer serlo (basta una rápida búsqueda en Google para encontrar miles de entradas en este sentido).

En nombre de la ideología de género se producen numerosos atropellos a las libertades de los demás. Veamos algunos ejemplos:

  1. La adopción (o reproducción in vitro) por parejas homosexuales da al traste con los derechos del niño. En palabras de Fernando Savater:“Que una mujer sana procree un hijo artificialmente para abolir al varón es realmente discriminatorio para el recién nacido, huérfano programado y privado de una de las dos líneas de filiación que pertenecen a la condición humana. Es lícito querer ser padre o madre, pero querer ser padre sin madre o madre sin padre puede ser aceptado por un juez pero no por la reflexión ética, ya que hurta a un tercero una parte esencial de su aventura personal.”
  2. El aborto supone la negación del derecho a la vida de un niño: la mujer tendría un derecho sobre “su cuerpo”, que prevalecería sobre el derecho a la vida de un hijo ya concebido; y por tanto -como afirma la ciencia- ser humano único e irrepetible, que no forma parte del cuerpo de la madre (aquí se pueden encontrar algunas citas científicas al respecto:https://www.princeton.edu/~prolife/articles/embryoquotes2.html).
  3. “Reeducación” ideológica que cercena la libertad de conciencia de padres y niños: la educación es el campo de batalla de la ideología de género y donde se centran los mayores esfuerzos a día de hoy. El objetivo es introducir una educación sexual-cultural en la que la “polimorfia sexual” sea la base educativa del menor, llegándose a incitar en la clase a que los niños intercambien sus roles sexuales. A modo de ejemplo creemos que merece la pena revisar, como botón de muestra, las guías recogidas en las web oficiales de algunos gobiernos autonómicos:
    1. El Principado de Asturias publica en su web oficial una guía educativa sobre “Homosexualidad y lesbianismo en el aula” preparada por un colectivo LGTB, donde se afirman cuestiones como que “la preocupación por buscar un origen a la homosexualidad es un reflejo de la homofobia que impregna a la sociedad” o que “lo que subyace en el fondo es todavía el deseo de intentar controlar la orientación sexual de las personas lesbianas y gais”; y en el que se detalla un amplio catálogo de “ejercicios” para los alumnos, entre los que se incluyen preguntas como “¿Qué implicaciones podría tener cambiar de género sin cambiar de sexo en la vida diaria?” o se invita a reflexionar sobre “sadismo”, “masoquismo”, “trío”, “pornografía”, etc.
    2. La guía del Gobierno de Canarias sobre “Diversidades en Construcción” invita a reflexionar sobre “¿Qué es una persona intersexual?”, anima a investigar “qué sociedades contemporáneas reconocen el tercer género (tercer sexo)”, y propone preguntar a los alumnos “¿Qué es el travestismo?” y si “¿Tiene que ver con el sexo o con el género?”, entre otras muchísimas cuestiones de un profundo calado ideológico.

En este último punto es importante señalar algunos párrafos de la guía del Gobierno de España “Abrazar la diversidad” (publicada recientemente por el ministerio de Sanidad de Alfonso Alonso), y que es la guía de referencia contra el acoso homofóbico para todos los centros escolares de España. En dicha guía se explicita que:

  • “Todas las personas hemos sido educadas en el sexismo y la homofobia” (página 11).
  • Entre las recomendaciones de prevención, la Guía del Gobierno apunta la conveniencia de que los profesores coloquen en clase símbolos del movimiento LGTB (página 44), fomenten “la relación entre el centro y personas expertas u organizaciones LGTB” (página 53).
  • “Evita hablar siempre desde el punto de vista masculino (androcentrismo) y tratar al resto de personas como si todas fueran heterosexuales (heterosexismo). Respeta el deseo de cada persona a ser tratada con el género con el que se identifica” (página 35).

Sin duda es necesario combatir con la mayor firmeza cualquier agresión a personas homosexuales (o cualquier discriminación hacia las mujeres), pero considerar que todas las personas han sido educadas en la “homofobia” es sencillamente un insulto a la inteligencia.

(La guía completa Abrazar la diversidad puede consultarse en este enlace http://www.inmujer.gob.es/actualidad/NovedadesNuevas/docs/2015/Abrazar_la_diversidad.pdf)

POR UNA VERDADERA LIBERTAD

Una sociedad que desvincula al hombre de su naturaleza está abocada a la esquizofrenia. El hombre, lo quiera o no, está sujeto a leyes naturales, en su fisiología y en su psicología. Una sociedad “liberada” no es más que una sociedad rota, carente de vínculos naturales.

Por ello qveremos construir sobre lo que somos, personas: mujeres y hombres.

Y no qveremos que el Estado defina la naturaleza de las cosas, ni someta a reeducación a nuestros hijos:

  1. Qveremos que nuestros hijos conozcan y aprendan la sexualidad en el hogar. Más allá de los conocimientos biológico-reproductivos, corresponde a los padres la formación moral de sus hijos de acuerdo a sus propias convicciones, como garantiza nuestra Constitución (art. 27.3).
  2. Qveremos que las autoridades públicas garanticen que colegios que diferencian la educación por sexos (para adecuarla a su nivel madurativo y necesidades más específicas) se puedan acoger al concierto educativo. Es un derecho de las familias, no de los gobiernos, tal y como reconocen la Constitución y la “Convención de la UNESCO relativa a la Lucha contra las Discriminaciones en la Esfera de la Enseñanza”, que señala que no es una forma de discriminación “la creación o el mantenimiento de sistemas o establecimientos de enseñanza separados para los alumnos de sexo masculino y para los de sexo femenino”. Los gobiernos son meros administradores de un derecho que no debe ser sometido a ideologías.
  3. Qveremos que los políticos no puedan pervertir el significado de una institución natural como el matrimonio, institución pre-política, y concebida universalmente y sin excepción en la historia entre personas de distinto sexo. Es un requisito natural y biológico para fundar una familia, y que los poderes públicos están obligados a proteger en virtud del art. 39.1 de la Constitución.
  4. Qveremos que todos los poderes del Estado protejan la vida que surge en el seno de la familia: con herramientas fiscales, laborales y administrativas pero, especialmente, omitiendo la inclinación a discriminar esas vidas desde la sanidad pública, que recomienda, prescribe y practica el aborto inducido en las primeras 14 semanas de embarazo (LO 2/2010 de salud sexual y reproductiva y de interrupción voluntaria del embarazo).

La ideología de género propone una idea reduccionista de la persona, del mundo y de la historia. Abrazarla supone inocular a la sociedad un veneno que deshace la relaciones humanas naturales. La sociedad y los partidos políticos deben despertar ante esta batalla cultural, crucial para el futuro de nuestra sociedad.

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