EN DEFENSA DE LOS BEATOS Y MÁRTIRES DEL VALLE DE LOS CAÍDOS Y DEMÁS CAÍDOS ENTERRADOS

EN DEFENSA DE LOS BEATOS Y MÁRTIRES DEL VALLE DE LOS CAÍDOS Y DEMÁS CAÍDOS ENTERRADOS

  • Posted by Qveremos
  • On 3rd enero 2026
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Es una cifra que va en aumento según se van cerrando los diferentes procesos de beatificación abiertos en muchas diócesis de España fruto del ejemplo de perseverancia en la fe que dieron muchos católicos aun a riesgo de su vida durante la persecución religiosa impulsada y ejecutada por las izquierdas españolas durante la República y la Guerra Civil.

 

Según los últimos datos a los que hemos tenido acceso actualmente en el Valle de los Caídos están enterrados 57 beatos y 15 siervos de Dios. Fray Santiago Cantera, anterior Prior del Valle de los Caídos, se refería a ellos como “el tesoro espiritual del Valle de los Caídos”. Esta cantidad de mártires reconocidos por la Iglesia es quizás la razón por la cual el P. Jorge Teulón, quizás el mayor especialista en la persecución sufrida por la Iglesia durante la República y la Guerra Civil, se atreva a calificar la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos como la Basílica de los Mártires.

 

Sin embargo, este tesoro espiritual de la Basílica está en riesgo como consecuencia del torticero e ideologizado proceso de resignificación del mausoleo del Valle de los Caídos. No es propósito de este artículo argumentar contra la falsedad, parcialidad, ideologización y nula necesidad del proceso de significación del Valle de los Caídos. Sí es propósito reclamar el respeto que merecen aquellos que no sólo dieron su vida por Cristo, sino que, además, son sin duda, el mejor testimonio para la paz, para el perdón y para la reconciliación entre los españoles. Son muchos los casos de los que se recoge la forma en que murieron perdonando a sus verdugos, sin el más mínimo odio hacia ellos; de hecho, si hubiera un atisbo de odio en una causa martirial, inmediatamente se paralizaría por parte de la Iglesia y no podría seguir adelante” (Conferencia pronunciada por Fray Santiago Cantera, O.S.B.).

 

En todo el proceso infame de resignificación de la Basílica se habla mucho de mantener los lugares de culto y estos se circunscriben a altar y el crucero, tratando de normalizar la idea de que la nave y sus capillas no son lugares de culto.

 

Desde Qveremos queremos denunciar esta estrategia porque no responde a la realidad de las cosas. En primer lugar, una Basílica es toda ella lugar de culto. Por tanto, la nave de la Basílica, que comienza en la reja que separa el atrio y la nave, forma toda ella parte de la Basílica y es, por tanto, zona de culto. En segundo lugar, a ambos lados de la nave, que no tiene bancos, hay varias capillas dedicadas a distintas advocaciones de la Virgen. Estas capillas son lugares para el culto, en los que además de los fieles que rezan en ellas, la propia comunidad benedictina realiza celebraciones litúrgicas a lo largo del año litúrgico para conmemorar alguna fiesta relacionada con la advocación de la capilla. En tercer lugar, la nave, además de formar parte de la Basílica es también un cementerio católico. Detrás de cada una de las capillas de la naves, así como de las capillas del Santísimo y del Sepulcro situadas en el crucero, descansan los restos de los más de 34.000 caídos que por voluntad y deseo de sus familias fueron enterrados, en cristiana sepultura, en la Basílica.

 

Por todo lo anterior, resulta especialmente escandaloso y desolador que se esté tratando de normalizar la idea, incluso desde ambientes eclesiásticos, de que la nave de la Basílica no es un lugar de culto que haya que conservar para tal fin. No sólo es lugar de culto, es que además es un cementerio católico.

 

De seguir adelante el proceso de resignificación de la Basílica tal y como está diseñado se producirá no sólo la desacralización de la nave, sino la conversión del terreno sagrado que acoge los restos de los caídos en terreno desacralizado y, por tanto, se negará a todos los caídos sepultados detrás de las capillas el derecho a ser enterrados en terreno sagrado (CIC 1180).

 

Permitir que, caídos por la fe en España, algunos ya declarados mártires por la Iglesia católica y otros en proceso queden enterrados fuera de terreno sagrado es una gran afrenta e ignominia para con ellos. Es faltar a nuestro deber de procurar enterramiento católicos para los hermanos en la fe.

 

Pero es además también, por parte de todos los católicos españoles actuales, una muestra de un gran desagradecimiento. Es no ser consciente de que, si hoy podemos vivir la fe en España, es gracias a su sangre que impidió que el cielo se cerrara sobre España y la fe y la Iglesia desaparecieran. Porque ese y no otro era el fin de la persecución religiosa desatada por las izquierdas en España.

 

Nuestro agradecimiento y lealtad a su sacrificio y al legado que nos dejaron exige que impidamos que sean objeto de tan gran afrenta y que se respete no sólo su memoria – como ejemplo de reconciliación entre españoles – sino lo que es más importante, su sepultura. Su derecho a una sepultura católica en el lugar que sus familiar eligieron para ello, la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, la Basílica de los Martires.

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