El milagro de Empel

El milagro de Empel

  • Posted by Qveremos
  • On 9th diciembre 2020
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Con ocasión de la festividad de la Inmaculada Concepción, día históricamente festivo en nuestra Patria, conviene recordar un hecho histórico que da razón de ser del porqué la Purísima es Patrona de España y de su Infantería y que confirma la larga devoción que esta advocación mariana (siglos más tarde confirmada como Dogma de Fe por la bula Ineffabilis Deus de 1854) ha tenido entre los españoles y sus ejércitos desde tiempo inmemorial.

 

Debemos retrotraernos al 7 de diciembre de 1585 en Empel (actuales Países Bajos). Durante la Guerra de Los Ochenta Años, un Tercio del Ejército Español, en concreto el Tercio Viejo de Zamora, compuesto por unos 5.000 hombres a las órdenes del maestre de campo Bobadilla, es completamente rodeado por tropas inglesas y holandesas en la Isla de Bommel, cañoneados con fuego de artillería y mosquetería hasta la saciedad.

 

La rendición parecía la única salida. El almirante Hohenlohe propone a los españoles una rendición con honores, conservando armas y estandarte. Según se cuenta, el maestre del tercio español responde: «Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra, ya hablaremos de capitulación después de muertos«. Ante tal respuesta el almirante enemigo ordenó abrir los diques de los ríos Mosa y Waal para inundar el campamento enemigo. En poco tiempo, sólo quedó el pequeño monte de Empel donde se refugiaron los soldados del Tercio.

 

Hambrientos, empapados, sin apenas ropa y superados en todos los frentes, los españoles ya no tenían cartucho alguno al que recurrir. Simplemente les quedaba intentar resistir y morir como auténticos héroes.

 

En ese crítico momento, un devoto soldado del Tercio, cavando una trinchera defensiva, encuentra un objeto de madera enterrado que resulta ser una tabla flamenca con la imagen de la Inmaculada Concepción. Considerando el hecho como una señal de protección divina, los soldados colocan la tabla en un improvisado altar y se encomiendan a la Virgen María.

 

Aquella noche un viento completamente inusual e intensamente frío hace que las aguas del río Mosa se hielen (algo históricamente insólito). En ese momento, los soldados españoles marchando sobre hielo atacaron por sorpresa a la escuadra enemiga al amanecer del 8 de diciembre y obtuvieron una victoria tan completa que el almirante enemigo llegó a decir: «Tal parece que Dios es español al obrar contra mí tan gran milagro«.

Desde entonces la Purísima e Inmaculada Concepción fue patrona de los Tercios Españoles y, más tarde, de nuestra fiel Infantería y de España.

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