¿Quién es Jair Bolsonaro y porque lo eligieron los brasileños?

¿Quién es Jair Bolsonaro y porque lo eligieron los brasileños?

  • Posted by Qveremos
  • On 25th noviembre 2018
  • 0 Comments
  • Brasil, Jair Bolsonaro, Lula, Olavo de Carvalho, Sergio Moro

Por Diego Esteve

El resultado de las últimas elecciones brasileñas, en las que Jair Bolsonaro ha triunfado espectacularmente ha sido, cuando menos, sorprendente, de una manera positiva para muchos, como es para la mayoría de los brasileños; o de manera negativa para otros, en especial para algunos medios de comunicación internacionales, y para los que tienen a sus noticias como verdades de fe.

Pero su victoria no ha sido fruto de la casualidad: años de trabajo de intelectuales, jueces y políticos honrados han allanado el camino de este vuelco político sin precedentes. 

 

 

 

(Foto Fox News)

La situación política brasileña

En Brasil durante la última década ha sufrido una polarización política y una agitación sin igual. Por un lado la corrupción ha crecido extraordinariamente hasta institucionalizarse, llegando a ser endémica ya en todos los estamentos públicos y permeándose ampliamente al sector privado. Por otro lado se ha producido unificación de políticos -fundamentalmente cristianos- que se han aliado para remediar tanto la corrupción como la decadencia de los valores sociales tradicionales.

Tal ambiente ha despertado también el creciente inconformismo de una parte de la población que, en su tiempo, hace ya casi dos décadas, pusieron sus esperanzas en el gobierno de Lula y en el “Partidos dos Trabalhadores” (PT en adelante). Lula y su partido han resultado ser uno de los mayores fiascos para la historia de la nación, que se ha visto a cada día más ahogada por las dificultades vitales, debido a las constantes subidas de impuestos, a la inseguridad laboral, a la creciente violencia, que han sumido al país en una crisis de magnitud astronómica, evidenciada por la actual mayor recesión económica de la historia de la nación, y batiendo récords mundiales de criminalidad, corroborando así el dicho de que “Brasil crece mientras Brasilia duerme”. Si Brasil no se ha hundido, es por gracia divina, por la fe e inocencia un pueblo muy trabajador en su mayoría, y porque la riqueza y la mano de obra nacional es gigantesca.

En este panorama de inseguridades, corrupción y pugna política, emerge del Congreso, como candidato a la presidencia, la figura Jair Bolsonaro, que sin suficiente fuerza política y sin medios económicos, decide emprender casi solo, con su minúsculo Partido Social Liberal (PSL), la misión de restaurar el País. Jair Bolsonaro se distingue por su carácter marcadamente radical, en cuanto a lo de tener raíz se refiere, por sus apasionadas intervenciones en el Congreso. Ante esta misión, contaba  sobre todo con su integridad personal, su experiencia como diputado, y con la siguiente cita bíblica en mano, constantemente repetida por el mismo en su campaña: “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Jn, 8-32).

Jair Bolsonaro es ex-militar de carrera, aunque lleva más de treinta años en la política, en su mayor parte como diputado del estado de Rio de Janeiro. En sus proyectos de ley, que suman más de 170 (6,5/año de media), abogaba, sobre todo, por los militares y por la seguridad pública. Bolsonaro es un acérrimo defensor de la constitución, de la familia y de los valores tradicionales, de la libertad de imprensa, de la integridad política, y muchos otros valores, pasados de moda en los últimos años en Sudamérica (y para el mundo).

Los puntos centrales de su candidatura a la presidencia cubren las principales crisis por las que atraviesa el país, que son de ámbito moral, ético y económico. Jair Bolsonaro expone la necesidad de actuar en defensa de la familia y de los valores tradicionales cristianos; de tener una mayor seguridad frente a un acusado incremento en crímenes y homicidios; de una actitud intolerante ante la corrupción, fuertemente institucionalizada a lo largo y ancho de todo Brasil; de no promover diferenciaciones sociales ni privilegios étnicos o ideológicos; de olvidar tanto el comunismo como el socialismo junto a sus ideologías; de un verdadero libre mercado; entre otras cosas. En los tres primeros puntos es donde pone un mayor énfasis. Su programa electoral es, no obstante, mucho más completo y elaborado, y busca poner remedio a los principales problemas nacionales, y la mayoría de los brasileños, como hemos visto, están de acuerdo con él.

 

Presión Internacional

Debemos tener en cuenta que los valores tradicionales cristianos han sufrido un constante bombardeo en los últimos años, tanto a través del ámbito mediático como jurídico, con afán de reconfigurar a la cultura, siendo esto un hecho que trasciende a las fronteras del país. Tal empresa, ha sido liderada en Brasil especialmente por el PT, con ayuda de organizaciones no gubernamentales, presionando para la aprobación de proyectos de ley que hacen especial referencia a la ideología de género (apoyados por el lobby LGBT) y a la liberalización del aborto (apoyados por políticas de planificación familiar), que procuran hacer una reforma en todos estas esferas y reorientar la cultura hacia posiciones “modernas”, contrarias al pensamiento cristiano, y antropológicamente deformes al fin.

Tales proyectos han encontrado en Brasil una barrera infranqueable e inesperada, no sólo en Bolsonaro sino también en una coalición de diputados conocida como labancada evangélicao también labancada católica, que es un frente organizado de parlamentares cristianos para la defensa de la vida, de la familia, y de los valores, teniendo en cuenta que en Brasil la población es mayormente cristiana, siendo esta un total del 85% repartidos entre católicos y evangélicos. Esta defensa se lleva a cabo tanto frenando la aprobación de ciertos proyectos de ley nocivos a valores cristianos fundamentales, como promoviendo otros proyectos que los consoliden, con tal de blindarlos, lo que ha dado lugar a una verdadera batalla ideológica, y una batalla cuyo terreno ha sido ganado para las bancadas cristianas, contando con un inmenso apoyo popular.

Jair Bolsonaro es miembro activo de talesbancadas, y es avalado por varios de los responsables de la restauración sociocultural empezada en Brasil en los últimos años. Entre los principales responsables de tal restauración hallamos a las siguientes personalidades: Olavo de Carvalho, que es un profesor, filósofo y periodista independiente, gran ideólogo del movimiento popular que ha iniciado la restauración del país; el juez Sergio Moro, al cargo de la operación judicialLava Jato”, la mayor operación anticorrupción del país, desentramando la corrupción institucionalizada y la mafia instituida por el PT; el “frente parlamentar evangélico”, unidos para frenar el avance de ideologías anti familia y anti vida; y también a varios artistas, personalidades, empresarios, intelectuales, sacerdotes, que aquí no mencionamos, y en gran parte el vulgo. Bolsonaro representa a todo estos, y a sus ideales cristianos.

 

Lideres íntegros que allanan el camino

Previamente a la entrada en escena de Jair Bolsonaro, aparece también hacen unos años la figura del sencillo y desconocido juez Sergio Moro, antes mencionado, recientemente nombrado Ministro de Justicia y quien hasta hoy estuvo al mandato de la operación “Lava Jato” (cuyo nombre emerge del hecho de que los implicados se reunían en un auto lavado para coches, para tratar sus fechorías). Este personaje será decisivo para alimentar la sed de justicia popular, dando lugar a espontáneas manifestaciones multitudinarias, y acelerará los procesos que culminarán en el resultado electoral actual. El juez, sin embargo, jamás ha demostrado públicamente su apoyo a Bolsonaro, y ha evitado siempre politizarse.

La operación Lava Jato es un proceso judicial que ha supuesto la mayor barrera al escandaloso avance de la corrupción política, causando la caída de históricos personajes, altamente conocidos y corruptos pero que gozaban de cierta impunidad, y pertenecientes a los mayores partidos políticos del país. Tal corrupción iba de la mano con las mayores empresas del país, afectando también a sus ejecutivos. La revelación y persecución judicial perpetrada, y el desmoronamiento de tal impunidad, han hecho del actual ministro un indiscutible héroe nacional, un verdadero bastión de la justicia, que sin descanso, y con el total apoyo popular, ha dado caza a los principales personajes responsables por la sistemática decadencia sociopolítica, y cultural del país. Hemos de tener en cuenta que es Sergio Moro podría considerarse un “llanero solitario” cuya única munición es la ley, y la utiliza brillantemente.

Olavo de Carvalho a su vez, gran conocedor del panorama político de Brasil, de su historia, es la figura central, y más influyente, para la creación de una verdadera conciencia crítica y activa en la población de este país. En Olavo hallamos el principal opositor y rival tanto del PT, como  también de otros muchos medios de comunicación, artistas y figuras académicas, a los que denuncia por su corrupción y planes ideológicos obscuros, y por su sistemático engaño y subyugación intelectual de la población, anclándolos en ideologías éticamente muy nocivas para el ser humano y para la sociedad. 

Olavo lleva más de 20 años contra atacando al establishment, denunciando al Foro de Sao Paulo, que es una coalición, muy activa y fortalecida durante el gobierno del PT, que reúne a los líderes comunistas más eminentes de Iberoamérica, y denunciando el trabajo que llevan a cabo para lograr una “revolución cultural”, al estilo predicado por Antonio Gramsci, lo que ha obligado al periodista a exiliarse en Virginia, pues en Brasil no gozaría de libertad ni de seguridad para hacerlo. Por otro lado, ha generado también grupos de estudios y discípulos con el fin de crear una elite que pudiera, al menos, contrarrestar la implosión sociocultural llevada a cabo en el país des de hacen ya varias décadas. Se le podría considerar corresponsable, cuando no directo, de las múltiples y más grandes manifestaciones populares de la historia del país, que han llevado a los expresidentes Lula a prisión y a Dilma alimpeachment. Tanto es así que en tales manifestaciones se veían por doquier pancartas con su nombre diciendo “Olavo tiene razón”. Fernando Haddad, el sucesor propuesto directamente por Lula, y opositor de Jair Bolsonaro, representaba la continuación de esaescuela de corrupción, con la que Brasil lleva ya años en batalla.

Olavo de Carvalho ha manifestado abiertamente su apoyo a Jair Bolsonaro, lo aconseja y reconoce como el único de entre los candidatos que conserva un patriotismo y unos valores verdaderamente representativos de su patria, además de la capacidad para restaurar al país, pudiendo recuperar un ethos con el cual se identifican, si no todos, la mayoría de los brasileños.

Es necesario recordar que cada una de estas personalidades, tanto Jair Bolsonaro, como Sergio Moro y Olavo de Carvalho, han llegado a su lugar de manera independiente, unidos en todo caso solamente por sus ideales, y por la divina providencia, que son los verdaderos culpables de su aglutinación.

Así, para la campaña de Jair Bolsonaro, vemos que han contribuido varios factores, entre los que se destaca una gran cantidad de voluntarios y figuras egregias que trabajan para a la recuperación del país, pero sobre todo han contribuido los hechos, y el PT, que le han puesto, casi en bandeja, la victoria en sus manos. También habrá contribuido, en parte, el atentado sufrido unos días antes de las elecciones, lo que casi le costó la vida, y del que todavía se recupera.

Me imagino que Fernando Haddad, el pupilo de Lula, de haber podido seguramente habría acusado a Jair Bolsonaro de “Pisistratismo”, recordando al político griego que auto-infringiéndose una herida y acusando a la oposición por ello, con sus mentiras consiguió una guardia de corps para su protección, ocupando luego con ella la Acrópolis para tomar el poder. A Bolsonaro no le ha hecho falta ni la fuerza, ni los fake news, para ocupar la presidencia pues, la verdad junto a la integridad moral, y un programa prometedor, le han bastado para conquistar el corazón de sus electores, que saben muy bien lo que quieren y que en Bolsonaro, en sus acciones, en sus palabras, y sobre todo en sus anhelos han visto un reflejo de aquellos que estiman para sí.

Mientras conserve en sí tales verdades, Bolsonaro tendrá el apoyo de sus hermanos conciudadanos, hartos de partidismos, y será para el resto de Iberoamérica y de todo el mundo un ejemplo a seguir. Empieza en Brasil una época de lucidez, de florecimiento, aunque también de trabajo duro, pues salen heridos de un pillaje en todos los ámbitos que ha dejado secuelas.

 

0 Comentarios

Dejar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *