⌘Rajoy:Artículo155Ya

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  • artículo 155, Cataluña, España, Nación española

España se encuentra ante un momento trascendente de su historia. La nación más antigua de Europa se enfrenta al órdago más importante al que ha tenido que hacer frente al menos en los últimos 80 años. Una nación fuerte, unida y solidaria ha pasado a ser una nación “discutida y discutible”, por obra y gracia de muchos políticos irresponsables y de unas políticas que no han sido capaces de construir un marco común de convivencia.

Así, el 1 de Octubre del año 2017 pasará a la Historia como uno de los días más tristes de nuestra historia reciente. Un día en el que algunos trataron de empezar a “desconectarse” de España, sin más base legal y política que sus propios sentimientos y las muchas falsedades o medias verdades que un sistema educativo propio les ha transmitido. Un día en el que otros no supieron imponer el imperio de ley y permitieron el ultraje a la bandera y el desamparo de millones de catalanes y españoles.

Sin embargo, este día no es un día único en la Historia reciente de nuestro país. Hace unos cuantos años, nuestro país pasó por momentos difíciles en otra Comunidad Autónoma, la Vasca, en la que unos pocos trataron también de imponer sus opiniones al resto de la ciudadanía. Para ello, unos “movieron el árbol y otros trataron de recoger las nueces”: la izquierda abertzale, a través de la ETA y sus movimientos (in)cívicos, atemorizaron a la población, mientras que el PNV intentó buscar la secesión, a través del denominado Plan Ibarretxe, y la Ley de Referéndum 9/2008, de 27 de junio, de la Comunidad Autónoma Vasca propuesta por el Gobierno Vasco del momento.

Salvando las distancias, por la existencia de ETA y la utilización de asesinatos y secuestros como medida de presión, existen muchos paralelismos con la situación actual en Cataluña. Una voluntad análoga de destruir España.

Estos días en los que tanto se habla de proporcionalidad en la actuación de la Policía Nacional y la Guardia Civil para conseguir el cumplimiento de la ley y las sentencias judiciales, conviene no olvidar el caso vasco, detenerse a reflexionar sobre el mismo y recuperar las lecciones aprendidas en aquel envite.

Durante muchos años, el Estado español, el Gobierno de España, fueron incapaces de personarse en el País Vasco. Simplemente no existía España en el País Vasco. La pérdida era por incomparecencia. Únicamente algunos pocos valientes, padres de familia, empresarios, políticos, mantenían con dignidad a España en territorio hostil. Pero el Estado y la Administración General del Estado estaban desaparecidos, atemorizados, esperando que no pasara nada.

Pero pasaban cosas, que sin duda debilitaban a nuestro país. ¿Y cuándo se empezó a revertir la situación? Cuando se aplicó la ley. Así de sencillo. Cuando se aprobó y aplicó la Ley de Partidos Políticos que permitió inhabilitar a la izquierda abertzale, cuando se encarceló a terroristas y “kale-borrokistas”, cuando se impidió realizar un referéndum en octubre del año 2008, cuando no se cedió al chantaje de los separatistas, etc.

En resumen, cuando hubo decisión política para acabar con las ideas rupturistas de unos pocos. En el caso de Cataluña, hasta ahora ha habido escasa voluntad y valentía para hacer cumplir la Ley. Los hechos del 1 de octubre nos devuelven la esperanza porque pudimos comprobar que la Policía Nacional y la Guardia Civil supieron estar a la altura y trataron de hacer cumplir la ley con dignidad. Aunque el Gobierno les hubiera puesto a los pies de los caballos por su inacción en los años y meses anteriores.

En definitiva, es hora de que el Presidente del Gobierno de España, que hasta ahora se ha puesto de perfil, tome alguna decisión de calado político, que decida aplicar el artículo 155, como ya propuso Qveremos hace varios meses, que siente en los Tribunales a los responsables de este golpe de Estado y que, en definitiva, utilice los resortes del Estado de Derecho para recuperar la iniciativa. Con proporcionalidad, como piden desde la Generalidad, pero con decisión y valentía, como piden la mayoría de los catalanes y la práctica totalidad de los españoles.

 

3 de Octubre de 2017

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